11/04/2008
Ovación: El virtuoso guitarrista y pacifista John Williams deleitó al público con piezas venezolanas
El Indio Figueredo sonó en Londres

Junto a piezas de J.S. Bach, Domenico Scarlatti, Isaac Albéniz y de su propia autoría, el maestro británico interpretó al cierre Los Caujaritos del famoso compositor de pasajes venezolanos. Como llora una estrella y El Totumo de Guarenas también fueron interpretadas en concierto en contra de las armas nucleares.

LONDRES -  La iglesia de St. James’s, en Picadilly, prestó su soberbia  acústica a la guitarra en manos de John Williams, tal vez el más talentoso de los guitarristas británicos.  Williams deleitó al público amante de este instrumento con un selecto repertorio que incluyó junto a Johann Sebastian Bach, Isaac Albéniz y Domenico Scarlatti, a compositores populares venezolanos, como Ignacio, El Indio, Figueredo, Antonio Carrillo y Benito Canónico. Asimismo, ejecutó maravillosas piezas de su propia autoría.

Una ejecución perfecta, plena de imaginación y entrega sublime del artista sirvió de celebración a favor de la vida, en particular de la vida libre de armas nucleares. Con este concierto se inicia un programa en homenaje al vigésimo quinto aniversario de Musicians Against Nuclear Arms (Músicos en Contra de las Armas Nucleares), organización fundada por eminentes músicos británicos que trabajan a favor de la paz mundial y de la cual es presidente el afamado guitarrista.

Además del público amante de este instrumento y seguidor de la trayectoria de Williams, la audiencia reunió a miembros de la organización, activistas progresistas por la paz, y a la destacada pianista venezolana Clara Rodríguez a quien pudo observarse entre el público. El Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Londres, junto a su cuerpo diplomático en pleno, ocupó un lugar de honor en el auditorio.

Un diablo suelto en Londres

Williams, ganador de numerosos y prestigiosos premios, es considerado uno de los mejores guitarristas del mundo. Se formó en España bajo la tutela de Andrés Segoviano y posteriormente realizó estudios de piano y teoría musical en el Royal College of Music de Londres. Su relación con la música venezolana es de larga data. Prueba de ello es su disco John Williams, El Diablo Suelto, editado en el año 2003, donde interpreta una recopilación de 26 piezas criollas de grandes maestros de la música venezolana como Vicente Emilio Sojo y Antonio Lauro, así como genios populares como el Indio Figueredo.

El propio maestro Williams nos habló de su admiración por el gran guitarrista venezolano, Alirio Díaz, de quien se confesó admirador y a quien conoció cuando aquél todavía era muy joven. El genio de Alirio Díaz dejó honda impronta entonces en el joven Williams, impronta que pudo reconocerse en el brillante ejecutante de hoy y en su profundo amor por la música latinoamericana y en particular por la música venezolana, por la cual confiesa un especial afecto.

Generosas palabras sobre el “importantísimo esfuerzo que se hace en Venezuela por la música y por la inclusión social”, de parte de la Sra. Joan Horrocks, -destacada miembro y administradora de la organización – fueron el preludio de una ejecución de infinita satisfacción estética. “La música pareciera salir sin esfuerzo del maestro Williams”, comentó el Embajador Moncada, elogiando la modesta personalidad y humilde interacción del maestro con su audiencia.

Tras escuchar piezas de J.S. Bach, Domenico Scarlatti, la Córdoba y Torre Bermeja del compositor español, así como piezas de Steve Dawson, y el paraguayo Agustín Pío Barrios, el maestro Williams interpretó piezas de su propia autoría, como Prelude to a Song, Open End y Song without Words.

Para cerrar el programa, el maestro prosiguió con el agasajo a su público  con Los Caujaritos, de Ignacio, el Indio, Figueredo, Como Llora una Estrella, del músico larense Antonio Carrillo y El Totumo de Guarenas, de Benito Canónico.

Williams –ampliamente recordado por su decidido apoyo a favor de los exiliados chilenos y en contra de la dictadura de Pinochet - dedicó estas últimas piezas al pueblo venezolano por su compromiso con la paz en el mundo y en particular agradeció la presencia del Embajador de Venezuela en Londres, Samuel Moncada, y su equipo de trabajo.

El intermedio también se dedicó a la paz

Tras el intermedio se dirigió a la audiencia el orador de orden, el parlamentario laborista Jeremy Corbyn, representante del distrito de Islington, Londres. Corby, igualmente celebró la presencia del Embajador Moncada y con igual generosidad que el maestro Williams y la Sra. Horrocks, felicitó a Venezuela por su compromiso con la paz y los importantes logros alcanzados en el área de la inclusión social.

El parlamentario señaló que Gran Bretaña “no tiene moral para decirles a otros países que no desarrollen armas nucleares cuando existe una política diseñada para mantener intacto el arsenal nuclear propio”. Por otra parte, calificó de insensato el argumento de la seguridad para armarse contra el otro, planteando que una política de buen vecino genera mayor seguridad que “armarse hasta los dientes y encerrar nuestros jardines con alambre de púa”. “Se imaginan ustedes cuan distinto sería el mundo si todos los recursos materiales y humanos que se emplean en la industria de las armas nucleares se emplearan en el desarrollo de programas sociales”. Por último encomió la labor que lleva adelante La organización de Músicos Contra las Armas Nucleares.

 

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