Mayo 22
Viendo a través de la Transparencia Inetrnacional
por Calvin Tucker
Calvin Tucker |
La credibilidad de Transparencia Internacional (TI), una organización global o partidista que promueve "transparencia en elecciones, en la administración pública, en el área de la procura y en el comercio", está en la mira. Su último informe sobre Venezuela, que fue presentado luego de meses de investigación, es factualmente impreciso casi en todos sus aspectos. TI afirma que "respalda el reporte" y respalda a la persona que compiló los datos, una antichavista militante que apoyó el golpe militar de 2002 en contra de la democracia.
El informe completo, fechado 28 de abril de 2008 e intitulado "La Promoción de la trasparencia en los ingresos" examinó las cuentas publicadas de compañías petroleras presentes en 42 países diferentes, y las jerarquizó de acuerdo a si eran de alta, media o baja transparencia. PDVSA, la estatal petrolera venezolana, fue ubicada en el puesto más bajo. Transparencia Internacional afirma que "una información corporativa amplia reduce las oportunidades de que empleados corruptos extraigan dinero ilícitamente".
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A PDVSA se le acusó en ese informe de manera directa de incumplir con la divulgación de información financiera básica como, por ejemplo, sus ingresos y el monto de regalías pagadas, así como de no producir un informe contable debidamente auditado. Los medios corporativos internacionales consideran que TI es una fuente confiable, a pesar de que casi todos sus fondos provienen de gobiernos occidentales y grandes compañías. El gobierno británico, cuya contribución para el 2007 fue de 1.000.000 de libras esterlinas, es uno de los mayores benefactores de TI. Entre otros donantes se incluyen el gobierno de Estados Unidos, la Shell y ExxonMobil. No es de sorprenderse entonces que el informe condenatorio de TI haya sido utilizado como referencia por la prensa y portales de internet de derecha para seguir fustigando al presidente socialista de Venezuela, Hugo Chávez.
Cuando Dan Burnett -redactor de un blog desde Nueva York que maneja el popular portal Oil Wars- leyó el informe de Transparencia Internacional, casi se ahoga con su cereal. Burnett ha estado analizando los informes financieros de PDVSA durante años, y escribe con regularidad acerca de la información financiera que según TI no existe.
Verifiqué el portal de Internet de PDVSA: había razones para el asombro de Burnett. En la página 127 de los estados financieros de PDVSA dice que sus ingresos para 2007 fueron de 96.242 millardos de dólares de los Estados Unidos, y que habían pagado 21,9 millardos de dólares en regalías. En la página 148, los auditores de PDVSA declaran que los estados financieros fueron elaborados de acuerdo con las normas principios contables generalmente aceptados en el ámbito internacional. Al seguir investigando nos encontramos conque los estados financieros de PDVSA se distribuyen también de manera impresa y son ampliamente mostrados en los medios, ya sean periódicos o medios televisivos.
Me quedé perplejo ¿Cómo es possible que Transparencia Internacional, cuyo informe supuestamente fue sometido a un riguroso control de calidad y que su precisión fue verificada por "expertos de la industria", según lo afirma la propia organización, se haya equivocado en tal extremo? Decidí llamarlos y preguntárselo.
Un vocero me explicó que su informe había sido publicado dos semanas antes de que PDVSA hiciera públicas sus cuentas del 2007, el 12 de mayo de 2008. Esta explicación implicaba que TI no estaba familiarizada con los procedimientos básicos de publicación de estados financieros. Antes de la rendición de cuentas, es menester que los datos sean recabados, analizados y auditados. Es normal que este proceso se tarde varias semanas, e incluso meses.
Por ejemplo, los estados financieros auditados de la propia Transparencia Internacional aún no están disponibles en su página web.
Sin embargo, la explicación que tenía TI sobre tamaña imprecisión en su informe sobre PDVSA entrañaba un problema mucho más serio: la explicación es errónea. La edición del diario venezolano El Universal del día 29 de marzo de 2008, que es un periódico de oposición, contiene un reportaje sobre los estados financieros de PDVSA, incluyendo una fotografía del presidente de PDVSA Rafael Ramírez en la cual éste sostiene en sus manos una copia de los estados financieros correspondientes al 2007. Es decir, la información que, según TI, PDVSA ocultaba había sido publicada cuatro semanas antes de que TI hiciera sus acusaciones. Apertrechado con esta nueva información, intenté contactar nuevamente al encargado de prensa de TI para que comentara al respecto, pero nunca me devolvió las llamadas.
¿Acaso será posible aún una explicación inocente que den cuenta de los errores del informe de TI, a pesar de su poco transparente comportamiento? Empecé a preguntarme si su vocero se habría confundido con las fechas y estuviese hablando de estados financieros previos.
Verifiqué los registros históricos, accesibles a todos en el portal de PDVSA. Su estados financieros auditados de 2006 fueron publicados el 8 de septiembre de 2007, siete meses completos antes de que TI publicara su informe denunciando a PDVSA de no informar sus datos. Ese mismo informe de PDVSA del 2006 contenía los datos que, según TI, no estaban disponibles. El informe financiero correspondiente al 2005 también está disponible, así como todos los informes anuales desde el año 2000.
En el pasado ha habido problemas con las cuentas de PDVSA, particularmente en cuanto a demoras en la presentación. El año 2002, apenas algunos meses después del intento frustrado de golpe, los ejecutivos de PDVSA organizaron una huelga para derrocar a Chávez. Se hizo evidente que la huelga no triunfaría, pero los equipos operativos de PDVSA fueron objeto de sabotaje, provocando millones de dólares en daños.
PDVSA, entonces, se vio obligada a reconstruir su información financiera desde cero, y por varios años las demoras en la entrega de los estados financieros quedaron como secuela.
Sin embargo, la acusación de Transparencia Internacional es que PDVSA no hace pública su información financiera, y no que los reportes sufrieran demoras. Esta acusación, que es la base del informe de TI, es demostrablemente falsa.
Transparencia Internacional niega que sigue una agenda antichavista. "No somos una organización política", me dijo su vocero. A pesar de ello, la gerencia del capítulo venezolano de TI está conformada por opositores al gobierno de Chávez. La directiva está compuesta por Robert Bottome, editor de VenEconomía, un estridente periódico de oposición, y Aurelio Concheso, miembro del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, (CEDICE), organización conservadora ligada a la Heritage Fondation en Estados Unidos. En el pasado, Concheso fue directivo de la federación patronal Fedecámaras, cuyo presidente Pedro Carmona encabezó el fallido golpe de 2002 y fue instalado por breve tiempo como dictador en Venezuela.
Los datos del informe de TI fueron recabados por Mercedes de Freitas, quien encabeza a TI en Caracas y quien, además, es una conspicua opositora del presidente Chávez. Anteriormente encabezaba un grupo de oposición de la "sociedad civil" financiado por Estados Unidos. El periódico 'The Nation' cubrió su reacci[on al golpe militar de 2002:
"... en la noche del 12 de abril de 2002, después que Carmona disolvió la Asamblea, Mercedes de Freitas, directora de la Fundación Momento de la Gente, un proyecto de observación legislativa financiado por la NED (National Endowment for Democracy, un organismo del gobierno estadounidense) envió un correo a la NED en el que defendía a los militares golpistas y a Carmona, y en el que sostenía que la toma del poder no había sido un golpe militar".
En julio del 2006 Freitas emitió un comunicado de prensa en nombre de Transparencia Internacional en contra de un proyecto de ley que proponía el que se considerase ilegal el financiamiento de organizaciones civiles por parte de gobiernos extranjeros, incluyendo el estadounidense: "Si este proyecto de ley se aprueba, la sociedad civil encontrará serias restricciones, al permitir que el gobierno interfiera en sus objetivos, actividades y fuentes de financiamiento", decía el comunicado oficial de prensa.
Documentos declasificados en virtud de la ley estadounidense de libertad de información (FOIA) evidencian que la administración Bush aporta 5 millones de dólares anuales a organizaciones venezolanas que se oponen al gobierno del presidente Chávez.
Transparencia Internacional tiene una alternativa. O bien opta por seguir defendiendo su indefendible informe y rehusarse a contestar preguntas legítimas sobre sus actividades en Venezuela, o bien optan por una salida limpia y entregan toda la información. Como reza, diplomáticamente, su propio informe: 'El acceso a la información mejora la imagen de una compañía, haciéndola menos vulnerable a ataques infundados en contra de su reputación'.
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